MELAZA ELECTRÓNICA CON SABOR A CARIBE
Por Gastón Goldman.
El paso por Venezuela de Sidestepper, una de las propuestas más destacadas de la escena electrónica colombiana en el marco de la gira de promoción de su último trabajo, 3am in the beats we trust, fue la excusa perfecta para que Flow+Music Producciones amalgamara bajo el nombre de 1er festival de música mestiza a algunas de las bandas más interesantes de electrónica y fusión en Venezuela. El cartel que acompañó a Richard Blair y su combo lo integraron Le Merm, Hora Cero,
La Redonda, Sala de Leb, Bacalao Men, Babylon Motorhome y Papashanty Saundsystem.
Construida hace ya más de medio siglo como sede artística de la orquesta sinfónica de Venezuela y lugar de presentación de los conciertos más importantes de la época, la Concha Acústica de Bello Monte (Caracas, Venezuela) hoy está cobijada por el programa de recuperación de espacios públicos municipales de la Alcaldía de Baruta, la cual comprende no solo la restauración física del complejo, sino también la promoción de eventos que vuelvan a hacer de este escenario el concurrido espacio para la cultura y la música que una vez fue.
A pesar de la alta publicidad de la que gozó el evento en los diferentes medios, cosa inusual para un cartel tan alejado de sonar a Juanes o Belinda, la concurrencia no fue masiva. Sin embargo, aunque las primeras bandas tuvieron que lidiar con un público que no hacía mucho bulto y aun no calentaba los motores, a medida que avanzó la
tarde un mayor número de espectadores se fue concentrando y la vibra fue creciendo. Los curtidos músicos de Bacalao Men y su combinación de salsa, rock y electrónica le dieron la bienvenida a la noche y elevaron los ánimos, en un show que repasó canciones de sus dos discos y dejó colar algún tema nuevo. La presentación de los zulianos de Sala de Leb sorprendió a más de uno, al encontrarse con una banda con aires a Portishead y piezas que al ser entonadas por su cantante salpicaban un sabor a tonadas de animé japonés. La ocasión sirvió para que los marabinos presentaran al público su disco debut Primera Sesión en el que sonidos análogos ejecutados en vivo y secuencias digitales se mezclaron limpiamente creando atmósferas relajantes. La calma creada por Sala de Leb contrastó con la fuerza con la que irrumpió en tarima Papashanty Saundsystem, banda que extrae buena parte de sus integrantes de grupos tan diversos como la difunta precursora del hip-hop venezolano La Corte, o las activas Negus Nagast y Desorden Público entre otras. Papashanty se nutre de ritmos como el reggae, rock y dancehall, agregando cuanto elemento electrónico sea
posible. La combinación del carisma y líricas acertadamente entremezcladas de sus tres cantantes, la fuerte rotación en radio de su primer corte Celebración, así como el optimismo desmedido de sus canciones hicieron nuevamente de Papashanty una fórmula segura para poner a brincar hasta al más calmado. El toque anticipa la salida de
su primera producción, la cual verá luz en los primeros días del mes de febrero. Allí se muestra la evolución han tenido desde su creación, en especial mientras se grababa el disco, logrando dar un sonido más diferenciado y limpio a cada canción y corrigiendo las imperfecciones que se producían por la abundancia de tantas voces antes no tan bien canalizadas. Todo esto se vio reflejado en tarima mostrando a un Papashanty que sin haber perdido su esencia, ahora suena con todo y promete dar mucho de que hablar durante este año.
Finalizada la tormenta musical de Papashanty Saundsystem, la calma vino de la mano de los ya icónicos Babylon Motorhome, colectivo caraqueño con fuerte apego a lo urbano donde militan músicos, Djs, diseñadores gráficos y demás relacionados con la comunicación audiovisual. Como es habitual, pudimos ver mucho más que música en una presentación que giró en torno a la creación sensorial utilizando pistas pregrabadas e improvisaciones de atmósferas auditivas y visuales, pasando por ritmos que fueron desde el Jazz hasta el Drum & Bass. La mezcla de scratches, sampleos y sintetizadores con sonidos análogos de guitarras, piano e instrumentos de viento sumió a los presentes en un denso viaje de sensaciones. Parte del trabajo de este respetado colectivo se pudo ver en Bogotá durante el pasado encuentro de sonidos electrónicos en el Gaitán. Lo único que le falta a Babylon es que algún disco termine de ver la luz.
En cuanto a Sidestepper, su público estaba dividido; por un lado, los ya fieles conocedores de su trabajo; por otro, neófitos de su existencia, curiosos de ver al "inglés que hace música colombiana". Ambos bandos quedaron más que satisfechos, dejándose llevar por la colisión de sonidos colombianos, caribeños y jamaiquinos bañados en
almíbar electrónico. De todos los toques de la noche, el de Blair y compañía fue el más extenso. Casi una hora y media en la que se paseó por sus trabajos anteriores y tocó buena parte de su última producción, columpiándose constantemente entre sus temas más suaves y lentos hasta los más cargados de ritmos fuertes y D&B. Blair no se despidió sin antes agradecer al público la cálida recepción y manifestó su deseo de retornar prontamente a estas tierras, las cuales a pesar de estar tan cerca de Colombia nunca había podido visitar.
Un evento alejado del mainstream que logró cierta convocatoria. Una de las bandas electrónicas más respetadas del continente haciendo escala (finalmente) en Caracas. La presentación fuera de los pequeños locales habituales de propuestas nacionales a las que les sobra talento, tres de ellas estrenando disco. Buen comienzo para el 2005. Ojalá el año se siga portando así de generoso.
